La Región del Nea, golpeada por la inflación
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a marzo mostró que el Nordeste Argentino (NEA) volvió a ubicarse por encima del promedio nacional en materia inflacionaria. Según el estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), el IPC nacional se situó en 3,4%, superando el 2,9% registrado en enero y febrero.
En términos interanuales, la inflación nacional alcanzó 32,6%, con picos de 33,4% en el Noreste y 33,5% en Cuyo. En el caso del NEA, los mayores incrementos se concentraron en rubros estrechamente vinculados al consumo cotidiano y a los servicios básicos.
El aumento más significativo se observó en vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que acumularon 45,5%. También se destacaron Restaurantes y hoteles, con 41,0%, Educación, con 38,9%, Comunicación, con 36,6%, y Transporte, con 36,2%.
La amplitud de sectores afectados evidencia la complejidad del cuadro inflacionario en la región, donde los incrementos abarcaron tanto necesidades esenciales del hogar como servicios vinculados a la vida cotidiana.
El Indec señaló que en marzo los regulados subieron 5,1%, muy por encima del nivel general. Los servicios avanzaron 4,2% y los bienes 3,0%. En este sentido, la inflación no estuvo empujada por un solo factor transitorio, sino por una combinación de precios administrados y correcciones tarifarias.
La región NEA fue la más golpeada, con una suba de 4,1%. Allí la educación trepó 22,7%, las viviendas y servicios básicos 9,7%, y los alimentos y bebidas no alcohólicas 4,5%. El NOA le siguió con 4,0%, mientras que el GBA registró 3,4% y la Patagonia apenas 2,5%.
En el acumulado del año, el Noreste suma 11,5% y el Noroeste 10,7%, contra 9,4% nacional y 8,6% en Patagonia. Además, Educación fue el rubro de mayor aumento mensual, con 12,1%, en línea con el inicio del ciclo lectivo. Transporte se ubicó detrás con 4,1%.
Los alimentos volvieron a tener un peso decisivo. En el GBA, las carnes y derivados subieron 6,9%, lo que impactó directamente en la canasta cotidiana. En este sentido, la inflación motorizada por alimentos erosiona con más rapidez el ingreso real.

