Milei inauguró las sesiones ordinarias en medio de cruces con la oposición
En medio de un ambiente más de cancha de fútbol que de ceremonia institucional, el presidente Javier Milei dejó inaugurado este domingo por la noche el periodo de sesiones ordinarias en el Congreso nacional con un discurso por momentos agresivo en el que pidió a los argentinos que tengan “memoria de dónde estábamos cuando asumimos” en diciembre de 2023 y aseguró que hoy “no solo hemos dejado de sentirnos perdedores, sino que además sabemos que podemos hacer a la Argentina grande nuevamente”.
“Tenemos la fuerza para iniciar un nuevo capítulo de la historia argentina, por voluntad de los argentinos que lo expresaron en las urnas”, advirtió y en ese sentido, habló de “un cambio de época con la moral como política de Estado”.
La Asamblea Legislativa para inaugurar el 144° período de sesiones ordinarias empezó pasadas las 20, cuando la vicepresidenta Victoria Villarruel dio inicio a la ceremonia. Tras la elección de las autoridades del comité de recibimiento, se dio paso a un cuarto intermedio. Tres misioneros integraron esas comitivas: Sonia Rojas Decut en la Comisión de Recepción Exterior y Martín Goerling y Daniel Vancsik en la Comisión de Recepción Interior.
Pasadas las 21, el Presidente apareció en el recinto, donde se abrazó uno a uno con todos los miembros de su gabinete y luego desgranó a lo largo de más de una hora su balance del ejercicio 2025, donde hizo especial hincapié en el paquete de reformas aprobado en sesiones extraordinarias y el “primer Presupuesto nacional sin déficit fiscal”.
No faltaron las continuas interrupciones de los legisladores presentes, chicanas y exabruptos del Presidente hacia la oposición y todo tipo de situaciones tribuneras que por momentos hacían perder el hilo del discurso. “Kukas, me encanta domarlos y hacerlos llorar. Y a la gran mayoría les encanta verlos llorar”, le dijo Milei a legisladores kirchneristas que lo tildaban de fascista y ladrón, entre otros epítetos, a lo que el mandatario contestó con acusaciones de “comunistas” y de ser una “manga de delincuentes” y “los más chorros de la historia”.
El presidente, en medio de cruces con la oposición, señaló que se está viviendo un “cambio de época que puede resumirse en un concepto central que es el que guía nuestra conducta y que es el núcleo constructual de lo que quiero hablarles hoy aquí, en esta apertura de un nuevo periodo de sesiones ordinarias de nuestro Congreso Nacional: la moral como política de Estado. Quiero señalar esto, que en nuestra visión existe un claro orden de mérito, en breve”.
En tanto, el mandatario recordó el momento en el que asumió en el cargo y apuntó contra el gobierno anterior: “No tomamos las riendas del país en condiciones normales, sino que tuvimos que encarar la estabilización de una sociedad al borde de la destrucción. La moneda nacional había sido destrozada por la emisión desenfrenada de dinero y un extenso historial de default soberano. La falta de inversión, producto de la inestabilidad y la inseguridad jurídica, destruía empresas y puestos de trabajo todos los años”.
Celebró la baja de homicidios a nivel nacional
Asimismo, destacó las mejoras en la seguridad: “El crimen y los homicidios venían aumentando y las calles eran tierra de los, nadie de los barrios, ni de los piqueteros en las ciudades. Para agravar la situación, estos piquetes eran financiados con dinero de asistencia social que debía destinarse a los más necesitados. Nuestras fronteras eran un colador, en este caso, que servía como caldo de cultivo perfecto para que el narcotráfico irrumpiera en nuestra sociedad, tal como sucedió en Rosario. Como país, no sabíamos quién entraba, no sabíamos quién salía, y por eso entraban los peores y se iban nuestros jóvenes”.
En otro fragmento del discurso, Milei apuntó: “La pobreza y la doctrina zafaroni impulsada por el kirchnerismo hicieron de nuestras calles un baño de sangre y la pobreza no paraba de crecer aunque se le intentara maquillar con planes sociales y empleo público que nos hacía más que empeorar el problema. Esto es, recibimos un Estado partido en todos los ámbitos”.
“En seguridad, tras un accionar implacable de la doctora Bullrich, hemos impulsado reformas legislativas como la ley antimafia, el requisito de datos genéticos y la ley de reincidencia y reiterancia y unificación de condenas para cortar con este flagelo. Junto con la apuesta en acción del plan Bandera y el protocolo anti-Piquete”.
Y agregó: “Gracias a esto hemos conseguido bajar la tasa de homicidios en un 17% a nivel nacional, reducir en un 65% los homicidios en Rosario, y tan solo en 2025 conseguimos una reducción del 20% en los robos, el valor más bajo de la historia reciente, sin contar el periodo de encierro por la cuarentena. De la misma forma, estamos poniendo orden en las fronteras, donde los narcos entraban y salían a su antojo, y tal como prometimos en campaña, hemos terminado con los piquetes de una vez por todas, los cuales pasaron de 9.000 por año a cero”.

La quita del “negocio” de la política de la intermediación de la ayuda social
Asimismo, el jefe de Estado utilizó otro momento de su disertación para destacar el trabajo de Sandra Petovello y el Ministerio de Capital Humano: “Gracias a ello, eliminamos las transferencias discrecionales para sacarle a la política, al negocio, la intermediación de la ayuda social, y aumentamos las transferencias automáticas para que los más vulnerables reciban esos recursos de manera plena”.
“Sin lugar a dudas, difícilmente hay un ejemplo que muestre de mejor manera la mafia de los políticos. Robar está mal, pero robarle el pan de la boca a los más vulnerables, haciéndolos esclavos para pasar poder, excede a cualquier adjetivo que se pueda encontrar en el diccionario”, indicó.
Y consignó: “En materia de capital humano, teníamos una pobreza camuflada en los controles de precios del 57%, con 7 de cada 100.000 pobres y una gran mayoría de egresados escolares que no sabían leer o escribir, ni hacer cuentas matemáticas simples en el mundo en el que avanzan todos los días a pasos agigantados con la inteligencia artificial. El Estado y las empresas estatales eran utilizadas como aguantaderos de militantes, cuya finalidad no era otra que la de capturar la incapacidad de crear puestos de trabajo genuinos, producto de la alta presión tributaria y una ley laboral anacrónica”.
Y precisó: “Gracias a la reasignación de partidas, la AUH aumentó en un 492,9% respecto al valor heredado en 2023. Incorporamos a seiscientos mil chicos a la AUH, incrementamos en 35,5% la prestación alimentar, aumentamos más de 500% las becas primera infancia y más de mil cien por ciento la prestación primeros mil días”.
En otro pasaje del discurso, el mandatario enfatizó: “La verdad que podría quedarme hasta la inauguración del año que viene enumerando los sectores críticos que dejó la administración anterior, pero prefiero centrarme en lo que hemos hecho para solucionarlo y en lo que nos queda por hacer.
Y siguió: “El aspecto más urgente era el descalabro inflacionario, que afecta a las fuerzas de una inflación, y la raíz de la inflación es la emisión monetaria que derivaba del déficit fiscal. Por eso, en nuestro primer mes eliminamos un déficit fiscal de 5% del PBI. Muchísimas gracias, el mejor ministro de economía del mundo. Dos veces seguidas. Toto Caputo”.

