Carta a los muchachos Peronistas

En memoria de Juan Marcelo Quirelli» fue publicado en los medios en mayo de 2011, y a la fecha del 23-08-16, nada ha cambiado. Dice así:

Fuimos adversarios en las internas del PJ en los 70 y en los 80, nunca enemigos, porque en la universidad de la calle siempre mantuvimos diálogo civilizado. Es decir, nos respetábamos. En el recodo de nuestras vidas el Congreso Partidario de agosto de 2010 nos designan, a él Presidente y a mí Secretario, como miembros del Tribunal de Disciplina. Desde ese momento, con el acompañamiento del Compañero Álvaro Lafuente, Vocal, analizamos que nuestra principal tarea residiría en tratar de hacer comprender la necesidad de reabrir el Partido a todos sus afiliados mediante una amnistía general y, en compulsa interna, se eligiera el 27 de marzo de 2011 a las autoridades partidarias como dispusiera el Congreso. De esa manera, se daba por terminado, a nuestro entender, con el irregular estado en que se encontraba inmerso. 

Sostenía, que el mayor atentado que se podía cometer contra la democracia partidaria era soslayar el llamado a las elecciones y que los cargos electivos fuesen designados nominalmente en acuerdo de cúpulas, discriminando de ese modo a los afiliados que pretendían ser elegidos legítimamente. 

Como el llamado a las internas se dilataba y ya entrado en sospecha que nunca se realizaría, manifestaba a quien quisiera escucharlo que la única solución era la intervención del Partido y que el interventor cumpliera con el mandato del Congreso. Fue su despedida del Tribunal, pues el Congreso de febrero de 2011 lo remplazó por otro afiliado como lo hicieran también con el Dr. Lafuente, en gambito favorable a los miembros del Consejo Provincial. Por ende alcanzaron mayoría y todo quedó en la nada. 

De igual forma nos mantuvimos en contacto con regular frecuencia y en la última visita que le hiciera en su domicilio particular, antes de irse a Buenos Aires y emprender su viaje final, me manifestó su amargura por no haber visto concretado la unidad del PJ, cuya causa atribuía al no llamado a las elecciones internas. 

 “Tengo una espina clavada”, decía. Por eso, en recuerdo a su memoria y en homenaje a su trayectoria como figura señera del Peronismo Misionero, con este documento pretendo contribuir a extraerle (tal espina). Documento que si viviera acompañaría con su firma. 

Este 22 de agosto de 2016 recordamos el renunciamiento de Eva Perón. Y presenciamos, que no solo no se cumplieron ninguno de los objetivos idealizados por Marcelo Quirelli, sino que aprovechando el desplazamiento de Luis Viana por inconducente, Juan Irrazábal en su condición de vicepresidente del PJ, aprovecha con su séquito y se alza hegemónico y en  forma antidemocrática con la conducción partidaria; y se auto proclama ipso facto al cago de senador nacional por el FPV. Es decir, que utilizó al PJ para sus devaneos e intereses personales. Y a la fecha, con mandato cumplido, siguiendo con su desaguisado personal ha convertido nuestra sede partidaria en mercadito para la venta de verduras. Lugar augusto que debería discutirse palmariamente los asuntos partidarios y los problemas provinciales proponiendo propuestas mejoradoras, observamos consternados que está cerrado sin misericordia para hilvanar ideas racionales, travestido en verdulería

Ahora sí, Marcelo Quirelli no tendría una, tendría dos espinas clavadas. Entonces valorizando la sugerencia del presidente del PJ nacional para solicitar la intervención del Partido en la provincia de Jujuy, los peronistas de Misiones, con mucho más argumentos y antecedentes, debemos moralmente pedir la misma injerencia al PJ misionero. Uno, para no quedar como unos inútiles ante la historia. Dos, con la idea de reorganizar democráticamente el partido sin ningún atisbo de corrupción, como reclama la sociedad a los dirigentes que serán sus representantes.

Y en ésta fecha del renunciamiento de Evita, si les queda algún vestigio ético, todos debieran renunciar.

Dr. Rubén Emilio García

Ex congresal del PJ

Ex Secretario del Consejo del PJ

Ex Secretario del Tribunal de Disciplina 

 

 

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