Nación convocó a sesiones extraordinarias para febrero
El Gobierno nacional oficializó la convocatoria al Congreso de la Nación a sesiones extraordinarias, que se desarrollarán entre el 2 y el 27 de febrero de 2026.
La medida fue dispuesta mediante el Decreto 24/2026, publicado en el Boletín Oficial, y lleva la firma del presidente Javier Milei y del vocero presidencial Manuel Adorni.
La decisión se apoya en las facultades que otorgan los artículos 63 y 99, inciso 9, de la Constitución Nacional, que habilitan al Poder Ejecutivo a convocar al Parlamento fuera del período ordinario y a fijar los temas que serán tratados durante ese lapso.
Qué establece el decreto
El decreto consta de tres artículos centrales. En el primero, se convoca formalmente al Honorable Congreso de la Nación a sesionar en carácter extraordinario desde el 2 hasta el 27 de febrero de 2026.
En el segundo, se aclara que los asuntos incluidos en la convocatoria estarán detallados en un anexo que forma parte integrante de la norma, mientras que el tercero ordena su comunicación y publicación oficial.
De esta manera, el Ejecutivo delimita el marco temporal y temático del debate legislativo, ya que durante las sesiones extraordinarias el Congreso solo puede tratar los proyectos y asuntos expresamente incluidos en la convocatoria presidencial.
Si bien al momento de la publicación del decreto no se difundió el contenido completo del anexo, desde el oficialismo anticiparon que se tratará de una agenda “prioritaria” para la gestión, vinculada a reformas estructurales y a iniciativas consideradas estratégicas para el rumbo económico e institucional del país.
El contexto político
La convocatoria a sesiones extraordinarias se da en un escenario político atravesado por tensiones entre el oficialismo y los distintos bloques de la oposición, en un año en el que el Gobierno busca avanzar con reformas profundas en áreas sensibles del Estado.
Durante su primer año de gestión, la administración de Javier Milei impulsó una serie de medidas orientadas a la desregulación económica, la reducción del gasto público y la reorganización del rol del Estado.
Muchas de estas iniciativas encontraron resistencia en el Congreso, lo que derivó en negociaciones complejas y, en algunos casos, en la postergación de proyectos clave.
En ese marco, el llamado a extraordinarias aparece como una herramienta para intentar acelerar el tratamiento legislativo de determinadas iniciativas, concentrando el debate en un período acotado y con una agenda previamente definida.
Desde sectores opositores, en tanto, se remarcó la necesidad de conocer en detalle el temario para evaluar el alcance de la convocatoria y la viabilidad de los consensos necesarios para avanzar con las leyes que el Ejecutivo pretende impulsar.

