Estudio en conjunto de la OIT y ONU Mujeres

Empleadas, trabajadoras por cuenta propia o líderes de empresas de pequeña, mediana o gran escala: las mujeres enfrentan mayores dificultades para emprender y ascender a puestos de alta dirección en el ámbito empresarial. Al igual que en todo el mundo, en Argentina las mujeres están subrepresentadas en el liderazgo de la mayoría de los sectores del mercado laboral, más aún cuando son madres. ¿Pero cuáles son los factores que afectan su desarrollo empresarial?

Un nuevo informe trae aportes para resolver este interrogante. Se trata de la Evaluación nacional de las condiciones marco del desarrollo de la iniciativa empresarial de la mujer, elaborado por el programa Ganar-Ganar, una iniciativa conjunta de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y ONU Mujeres, financiado por la Unión Europea.

Bajo el lema “la igualdad de género es un buen negocio”, este programa busca aumentar el liderazgo y empoderamiento de las mujeres. Los resultados del nuevo informe, enfocado en los indicadores WED (desarrollo empresarial de las mujeres, por sus siglas en inglés) se presentaron hoy en una conferencia virtual.

“La independencia en la relación laboral se configura como el principal motivo para emprender entre las mujeres, lo que se vincula con la necesidad de conciliar trabajo familia/vida”, indica el estudio, que se inició en diciembre de 2018 en cooperación con de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) –que lideró la ejecución del estudio– y cuyo objetivo es proporcionar un conocimiento de base sobre la situación de empleo, cuentapropista y emprendedurismo de las mujeres en Argentina.

El estudio indica que un 36,1 por ciento de las mujeres empresarias posee su empresa a partir del año 2010. Mientras que, antes de dirigir su propia empresa, un 55 por ciento de las mujeres empresarias eran empleadas, del sector público o privado.

Los resultados se obtuvieron mediante un análisis cualitativo y cuantitativo de fuentes, talleres, grupos focales y entrevistas con informantes clave (representantes, referentes de los distintos poderes del Estado y mujeres empresarias de la provincia de Buenos Aires, entre otras). Así se desprende que, para 8 de cada 10 personas evaluadas, la mujer empresaria afronta mayores desafíos que los hombres empresarios.

La presentación fue encabezada de Bárbara Roces Fernández -agregada de proyectos de la Unión Europea en Argentina-, Pedro Américo Furtado de Oliveira -director de la OIT Argentina-, Irini Wentinck -presidenta del departamento de Mujeres Empresarias de la UIPBA- y Victoria Giulietti, coordinadora regional del programa Ganar-Ganar por la OIT. También participaron el presidente de la UIPBA -Martín Rapallini- y representantes de las carteras de Género de la provincia de Buenos Aires y de la Nación. La especialista Mariana Foutel, consultora de la OIT, estuvo a cargo de presentar los principales resultados del estudio.

“Aunque sean la mitad más uno, las mujeres están subrepresentadas en el mercado laboral argentino”, dijo Furtado de Oliveira, para quien “la pandemia destacó aún más esta situación, en particular para las trabajadoras de cuidados, de salud, de casas particulares, que están más expuestas y vulnerables a riesgos sanitarios y económicos”. De acuerdo con el director de la OIT en Argentina, aunque el país posee un marco institucional y jurídico sólido en favor de la igualdad de género, “igualmente hace falta avanzar más en cambios culturales y políticos para empoderar más a las mujeres”.

“La Declaración del Centenario de la OIT destaca que las políticas públicas de promoción del trabajo decente tienen que contener elementos concretos que promuevan la equidad de género y esa hoja de ruta es hoy más importante que nunca”, agregó Furtado de Oliveira.

Programa Ganar-Ganar
Programa Ganar-Ganar

El estudio en detalle
Con respecto a las características de las empresas, un 45 por ciento de las mujeres empresarias tienen menos de cinco empleados. Mientras que un 25,9 por ciento de ellas realizan sus operaciones desde sus hogares. Otro dato que da cuenta del tipo de emprendimientos liderados por mujeres es que solo un 7,6 por ciento de ellos accede al mercado internacional; siendo de carácter local o nacional, más de 9 de cada 10 emprendimientos encabezados por mujeres.

El informe también destaca que las brechas de género todavía persisten en los puestos de alta dirección: el 76,4 por ciento de las propietarias de empresas consultadas acuerdan en que “necesitan desarrollar más habilidades gerenciales para operar sus empresas con éxito”.

A las barreras burocráticas y desafíos propios de crear una empresa de cero, para las mujeres se suman otras brechas en el tiempo de trabajo familiar no remunerado, el acceso al financiamiento, y/o brechas digitales en los sectores sociales menos privilegiados.

Al menos 7 de cada 10 de las mujeres empresarias entrevistadas acuerdan en que “el sistema financiero debería considerar productos que apoyen de manera específica a las empresas dirigidas por mujeres”. También coinciden en que las líneas de crédito con políticas de acción positiva por género se perciben con mayor consenso como “herramientas válidas para el segmento de mujeres de sectores socioeducativos más bajos”.

Por otro lado, según el relevamiento, un 57,4 por ciento de las encuestadas no ha participado en ningún programa o servicio de apoyo empresarial ofrecidos específicamente a mujeres empresarias. Y un 64,6 por ciento de las mujeres empresarias está en desacuerdo con la idea de que “en los últimos dos años se ha visto un entorno empresarial más favorable para las mujeres empresarias”.

Asimismo, a pesar de que Argentina cuenta con un marco institucional y jurídico que promueve la equidad de género, todavía existe una baja representación de mujeres en las cámaras empresarias.

El estudio afirma que las causas de esta baja representación se encuentran en la demanda de tiempo que conlleva la actividad (que entra en conflicto con el balance entre vida personal y profesional), la menor cantidad de empresas cuyas dueñas son mujeres y la baja predisposición a ceder el poder en las estructuras actuales, independientemente del género.

Para las empresarias, “las Cámaras deberían realizar programas de apoyo específicos a las empresas dirigidas por mujeres”, sostiene el estudio y remarca que, si bien existen ciertas reservas en cuanto a su implementación y continuidad en el tiempo, las políticas de acción positiva son valoradas como herramientas de aceleración en esta transición hacia el desarrollo empresarial de la mujer en Argentina.

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